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Opinión. Orgulloso de ser de Torreblanca. Miguel Ángel Santizo.


 Hoy puedo decir, a boca llena, que me siento orgulloso de vivir en el barrio más oriental de mi Sevilla natal. Y, además, por el hecho de que no hace muchos años no se podía ir diciendo por ahí que se era de Torreblanca debido al sambenito que cuelga sobre nuestra humilde barriada. Evidentemente, la principal causa es que los medios de comunicación de ámbito local –prensa, radio, TV, etc. – se encargan de alimentar la “mala fama” que posee nuestro barrio. Y lo siguen haciendo…Se utiliza el nombre de Torreblanca aunque no sea correcto hacerlo y, además, con afán de desprestigiarlo siempre. Sin ir más lejos, por ejemplo, recuerdo un artículo que leí el 23 de Agosto de 2006 en ABC, firmado por Ángela Lora, en el que se publicaba una noticia titulada “Los bomberos denuncian haber sufrido agresiones en Torreblanca”. Pues bien, resulta que las protestas venían provocadas por unos altercados ocurridos en el núcleo chabolista que existe en la Carretera a Mairena del Alcor. Una vez más, se relaciona una mala noticia con el nombre de nuestro barrio… aún incluso, cuando no tiene nada que ver con él. El asentamiento de chabolas resulta que no está en el barrio, ni quienes viven allí son vecinos nuestros.

Pero vayamos a lo positivo; que es de lo que se trata, pues hay un hilo de esperanza en mi corazón que viene alimentado por nuestra Hermandad de los Dolores. Mi hermandad es una de las fuentes locales generadoras de buenas noticias en favor del barrio. Gracias a ella, no sólo se nos menciona para aparecer en la sección de “sucesos” sino que también, lo hacemos en la de “Cofradías” y con contextos de admiración hacia lo nuestro.

 Nuestra Hermandad está exportando noticias buenas y positivas; que contrarrestan a las menos agradables –aunque incluso cuando no nos correspondan, como la anterior –. Quiero dejar constancia de que los responsables de noticias cofrades, a diferencia de muchos informadores de otras índoles, nos tratan de manera magnífica y se alejan de forma significativa de las crónicas negras contra nuestra maltrecha imagen. Sabemos todos lo difícil que resulta ir lavando esa injusta etiqueta que tenemos asignada. Afortunadamente, nosotros tenemos nuestras armas para luchar contracorriente. He podido comprobar, en infinidad de ocasiones en vivencias en torno a nuestra Hermandad, como las personas que conocen nuestro barrio “in situ” se marchan con una imagen muy distinta de la que traían; pues en Torreblanca, cualquiera que se acerca es recibido con las manos y el corazón abiertos. Así, aquellos que entraban temerosos por lo que pudiera ocurrir se van encantados por el trato recibido y con la idea de que Torreblanca es un barrio normal y corriente con los mismos problemas que cualquier otro de nuestra ciudad. Así, dejan aparcados los pensamientos de que es un barrio sin ley o al que hay que ir sin bolso para que no te lo roben. Y lo más importante, que vuelven acompañados de más sevillanos a los que ellos mismos le abren los ojos acercándolos a la verdadera realidad.

Pero esta tarea es trabajo de todos. En nuestro día a día, tenemos que demostrar a Sevilla que, en Torreblanca, los maleantes son una pequeña minoría y que aquí vivimos personas honradas. Debemos dejar atrás esos miedos que hacen evitar decir de donde somos – sé que muchos los tienen todavía –. Yendo más lejos… ¡Hay que decirlo a los cuatro vientos…!, Tenemos que vender buena imagen de nuestro barrio. Siempre que me preguntan: ¿…pero tú eres de Torreblanca? Aprovecho la ocasión para invitarle a que venga a ver en persona y se percate de la equivocación que, posiblemente, cometía cuando nos mal juzgaba.

Al margen de lo anterior, que ya merece la categoría de importante, os transmitiré uno de las justificaciones que hacen que me enorgullezca de ser hermano de la Cofradía de mi barrio. Hemos entrado en la historia moderna de las Cofradías sevillanas y, además, por la puerta grande.  

Antes del día 19 de Marzo de 1994 –día glorioso de nuestra aprobación como Hermandad de penitencia– para nuestra Sevilla cofrade los términos Hermandad, Cofradía, nazarenos, Semana Santa, Campana, Catedral, etc. eran todo lo mismo e inseparables al mismo tiempo. Eso cambió cuando llegó esta humilde corporación que “reinventó” esto de las Cofradías y vino a demostrar que no es lo más importante el lugar donde se hace Estación de Penitencia, que no es imprescindible pasar por la carrera oficial, ni “lucirse” en La Campana, ni hacerlo en un día de Semana Santa. Quizás, tanta novedad de sopetón, provocó que más de uno se echase las manos a la cabeza, pero como resulta que –si las cosas se hacen bien– el tiempo pone a todo el mundo en su sitio pues ya son pocos los que piensan que todo lo que se hace “más allá de las murallas” es sólo “pasear” pasos. Y muchas otras hermandades han seguido nuestros pasos con el mismo espíritu. Sin contar a la Hdad. del Políg. San Pablo y a la Hdad. del Carmen, somos ya ocho Hermandades de Vísperas de Semana Santa, es decir, nuestro “día” –según se nos organiza en el Consejo General de Hdades. y Cofradías- acumula más que ningún otro día de Semana Santa.

Cimentaré, brevemente, que no hacemos nada incorrecto por si alguien lo duda. En primer lugar, lo de que todas las Hermandades del centro hicieran Estación de Penitencia a la Catedral y las de Triana a Santa Ana fue promovido, en 1604, por el Arzobispo Niño de Guevara. Así, mató dos pájaros de un tiro; por un lado, ordenó un poco la situación pues, anteriormente, cada Cofradía se trasladaba a un lugar elegido libremente y, al mismo tiempo, conseguía poder verlas a todas sentándose en su balcón arzobispal. Luego no está escrito en ningún sitio que haya que ir a la Catedral para hacer Estación de Penitencia. Antes de lo expuesto, no se hacía. Con relación a que se haga un día fuera de Semana Santa deben saber que, litúrgicamente, es correcto hacerlo cualquier día después del Miércoles de Ceniza. Es más, estrictamente, no debería realizarse Estación Penitencial a partir del primer día del Triduo Sacro, es decir, Jueves Santo; para dedicarlo exclusivamente a él. Luego si hay alguna cofradía “fuera del plato” no es ninguna de las de Vísperas de Semana Santa sino toda aquella que procesione después de que se recoja el último “Pasopalio” del Miércoles Santo. Con esto…¿vaya como cambiaría la cosa, no? Fuera de ley: Madrugá, Viernes y Sábado Santo y Domingo de Resurrección. Al final, muchos de los acusadores podrían convertirse en acusados.

Miguel Ángel Santizo Rodríguez, ex Teniente Hermano Mayor de la Hermandad de los Dolores de Torreblanca y encendedor de Sevilla. 

Fotos: Juan Alberto García Acevedo










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