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Opinión. Así somos, Sevilla. Camarada Creyente.


 Así somos, Sevilla, con el “no-madeja-do”, hasta se creyó fiel. Pero fiel ¿con quien?, ¿con nosotros mismos?, creo que no.

No hace falta rescribir la historia, ni ponerse melodramáticos porque se escuchen dos sevillanas del Pali, ni porque cierre una tasca con aserrín en el suelo.

Lo irónico, es que somos los propios sevillanos los que criticamos a otros sevillanos por...blabla, en fin cosas de columnistas. Porque lo que aquí quiero, es traer a colación un pequeño homenaje a muchas manos, que dibujaron los sueños de nuestros pregones y motivaron nuestras intervenciones en los foros de interné estos modernos. Un reconocimiento a un taller, que después de casi 100 años, sigue impoluto en su concepto. Me refiero al taller de “Elena Caro”, por llamarlo como siempre lo quiso llamar Sevilla, ni sobrinos de.., ni sucesores, ni herederos, simplemente “Elena Caro”.

Sin Juan Manuel, Carrasquilla ,las Antunez y muchos más, no se entendería nada, pero lo que traigo a colación, es que aun persiste en su rincón centenario del barrio de San Lorenzo, entre bastidores viejos y marcos llenos de polvo, las mismas manos que con las mismas técnicas siguen creando, lo que podríamos llamar “el sello Elena Caro”.

 No nos pondremos eruditos en nombrar la combinación entre puntos, materiales, ni el tipo de dibujo, si es brillante o mate,..etc., sencillamente porque desconozco tal terminología.

Lo que traigo es lo que ven mis ojos, lo que cada año vuelve a tornasolarse con el luz de cada primavera. Palios de cajón, de malla, serios, alegres, pero todos con ese puntito que le dieron las manos de éste encaste de artistas sevillanos.

¿os habéis fijado como se mueven las bambalinas de la Macarena?, ¿y las de la Virgen de la Angustia de los Estudiantes? ¿y el palio del Museo?

Yo creo que fueron los creadores del son, del contoneo con gracia de una hilera de bellotas de oro, del acompañamiento sutil de unos flecos con un varal.

Siempre el brillo justo, el dibujo fino, la técnica idónea, el resultado magnífico.

Muchos pensaran que esto es un catálogo de sus obras, pero me niego a verlo como tal, porque éste sigue siendo una casa viva, un obrador dirigido por el que con 20 años se puso al frente del taller junto a su tía Esperanza, y que dirigió con esa edad la hechura del manto de la coronación de la Macarena, y que 40 años después y con alguna cana más, sigue indicando a “las niñas” del taller como hacer la hojilla o la cartulina, “niñas” como Ana Pacheco, Lolina Gálvez, Mari Rosa, o incluso una alumna aventajada llamada Rosario Bernardino, que compartieron con Esperanza tardes de brasero y rebequita por los hombros.

Sevilla no es justa, pero que mas da. Mientras las juntas de gobierno se diputan a bordadores de moda, vestidores de relumbrón, que te llenan las paginas webs de noticias relacionas, y donde poder sacar votos por la fama de éste o aquel, la Fábrica sigue su marcha, el obrador sigue su ritmo de aguja y dedal, que aunque a algunos les moleste, sigue siendo referencia obligada para todo aquel que quiera saber algo de porque Sevilla, siempre será Sevilla.

camarada-creyente@hotmail.com

Nota: Arte Sacro no se hace responsable de la opinión vertida por sus colaboradores, en cualquier caso pueden ponerse directamente en contacto con ellos en los correos electrónicos que aparecen en las páginas.










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