Arte Sacro
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Presentación de la restauración de los respiraderos bordados de Madre de Dios de la Palma en el Ateneo


Fco. Javier Montiel. En el acto de la presentación intervinieron Alberto Máximo Pérez Calero, presidente del Ateneo, el Hermano Mayor del Stmo. Cristo de Burgos, Salvador Varea Ramírez, Andrés Luque Teruel, profesor de la Universidad de Sevilla y asesor colaborador de la Hermandad; y Fernando Enríquez Morán, por parte del Taller Fernández y Enríquez de Brenes, donde se han llevado a cabo dichas labores de restauración integral de esta obra de arte tan característica de esta cofradía y Rafael Rivas Prieto, Director de Área en el Ayto. Sevilla.

Tras la presentación de los miembros de la mesa por parte del presidente del Ateneo, tomó la palabra Andrés Luque Teruel, profesor de la Universidad de Sevilla, que habló del palio en su conjunto histórico y ornamental.

El palio y los respiraderos son obra de Esperanza Elena Caro 1954 y el manto de 1959. Es un palio regionalista sevillano que bebe del estilo que marcó Rodríguez Ojeda en 1928, siendo uno de los pocos de este estilo que existen hoy día.

Es todo un conjunto conjunto iconográfico, donde todo tiene un significado basado en temas vegetales. Para empezar el respiradero de malla es el clásico sevillano, como los del Corpus. Este tipo de respiraderos son costosos, difíciles de mantener, se estropean mucho pero dan una fisonomía del estilo barroco de la época en la que se crearon los palios.

El palio solo le corresponde al cuerpo de Cristo, y la Virgen va bajo palio por que la madre fue el primer lugar del mundo donde estuvo Cristo, en su vientre, como sagrario del cuerpo de Cristo.

Los temas que se bordan son símbolos que remiten a María y al cuerpo de Cristo. En el frontal va colocado el escudo de la hermandad, compuesto por el símbolo de San Pedro, la Cruz, la columna y el Gallo. Lo acompañan bordados de acantos abiertos que simbolizan la felicidad en la vida eterna. En los laterales nos encontramos el cuerno de la abundancia, que es un símbolo de prosperidad cristianizado en la vida eterna basado en la redención de los pecados, con María como referencia.

El mensaje que nos traslada el profesor es que “Todo se puede restaurar”. Aunque ya sabemos que es más barato hacer una pieza nueva que restaurar una antigua, es de agradecer que la hermandad haya encargado al taller de Fernández y Enríquez la restauración de estos respiraderos.

Posteriormente tomó la palabra Fernando Enríquez que, sin querer entrar en demasiados detalles técnicos mostró el porqué y el cómo de esta complicada restauración.

Primeramente es importante conocer los materiales con los que trabajan. El hilo de oro, no es hilo de oro como tal, sino que es un hilo de seda envuelto en una lámina de plata con baño de oro.

Uno de los daños principales viene del roce y la manipulación que hace que se rompa el metal y salga el alma del hilo. Desgraciadamente, en la mayoría de las ocasiones, estos hilos son cortados, en lugar de ser reintegrados.

El bordado en oro se hace uniendo este hilo de oro con puntadas de seda formando diferentes dibujos ya sea sobre cartulina como sobre fieltro para conseguir realce.

Para la restauración se colocaron las piezas sobre bastidores de tela de Chintz, para poder restaurar la malla de bolillos y restaurar las piezas bordadas en oro y seda, calcando el dibujo que servirá posteriormente para colocar las piezas que se van colocando después de desmontar, limpiar, sanear y restaurar.

Ha sido más importante recuperar la malla que seguir la forma tradicional del trabajo. Esta decisión se ha tomado en función del uso que se le va a dar a la obra, siendo totalmente escrupuloso con la obra, quedando los más digno posible.

Seguidamente tomó la palabra Salvador Varea, hermano mayor de la hermandad del Stmo. Cristo de Burgos, que agradeció tanto a los miembros de la mesa como a los asistentes las atenciones recibidas, en especial a Andrés Luque Teruel por el asesoramiento y a Fernando Enríquez por las facilidades recibidas por parte de su taller para la realización de la obra.

Para finalizar Alberto Máximo Pérez Calero impuso la insignia del Ateneo a Salvador Varea.

Fotos: Fco. Javier Montiel










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