Arte Sacro
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Cae por ti. Alberto de Faria Serrano.


 Jesús no cae bajo el peso de su cruz. Sino por el peso de nuestras cruces. Son tantas y tan agravadas. Unas son arbóreas como la que hoy cae a plomo en una ascética capilla de San Isidoro. Otras de carey y plata como la de San Vicente. No cae una ni dos veces, sino tres, continuamente. Su frágil voluntad quebrada por el látigo apenas puede cargar con el peso de todos  nuestros pecados y omisiones. Jesús no puede impedir mostrar frente a todos su propia debilidad, la propia incapacidad de mantenerse, por su propio pie. Cae bajo los ojos de propios y extraños. Unos se compadecen. Otros se congratulan por que les iba la vida y su dinero el que no se creyera en su palabra. Jesús cae para que nos demos cuenta que ponerse de pie hay que levantarse y estímulo para afrontar nuestras debilidades. Esconderlas no tiene sentido por mas vueltas y que le demos y mas sepamos que latentes son y están.  Levantarse es vivir. Renacer.

Jesús cae para que sepamos ponernos de rodillas. Cae para que toquemos con las manos las llagas de nuestras heridas y sepamos curarlas desde el mismo momentos que lleguemos al suelo, Admitir la debilidad es reconciliarnos con nosotros mismos. El  Redentor cae en la Costanilla o bajo el pasillo de naranjos de Cardenal Cisneros para que abandonemos nuestras manías de grandeza, y socavemos la capa de orgullo desmedido con la que confundimos a veces nuestra relación con nuestros semejantes.

 Jesús cae por tercera vez. Y por tercera vez se levanta. El suelo pedregoso hasta el Calvario no le aparta de su misión. No es sencillo levantarse. Nunca lo es cuando se cae continuamente. La desilusión, la falta de confianza,  y hasta la fortaleza alicaída refuerzan el peso de la Cruz de todos los días que nos tumban hasta el suelo Reflejarnos en Jesús es el propósito. Se levanta para cumplir su misión.

Solícito y compasivo, Simón acude en pos de Él  y le ayuda a terminar la amargura del camino del Gólgota, tal y como hacen tantos y tantas almas caritativas que se sacrifican por ayudar a levantarse a los que presos de sus debilidades, caen sin remisión por el peso desmedido. Jesús al levantarse impregna su mensaje de esperanza en el que también las personas que a nuestro alrededor, vuelven siempre a caer, recorran su camino. Recorrámoslo y seamos sus Cirienos este fin de semana.

Fotos: Juan Alberto García Acevedo y Francisco Santiago.










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