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El cardenal del Polígono. Javier Ciézar. Diario deSevilla.


Javier Ciézar. Diario de Sevilla. "Tú eres el que he visto en la tele porque ibas a ser el Papa, ¿no?". La pregunta tenía un destinatario muy particular: el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, y el improvisado entrevistador era un niño de algo más de 10 años. La de ayer era una visita diferente, a pesar de que el templo del Divino Salvador lleva más de 10 meses ofreciendo la posibilidad a todos los ciudadanos de contemplar las obras que se están llevando a cabo en su interior para la restauración.

Era el turno del Colegio Público Andalucía, del Polígono Sur, un grupo "especial", porque iba a contar con un invitado de excepción, el cardenal, que "va a estar un ratito con vosotros", comentaba Juan Garrido, párroco de la iglesia y artífice de las visitas.

A las diez de la mañana, medio centenar de niños ocupaba las mesas colocadas en el Patio de los Naranjos, mientras Juan Garrido daba las pertinentes instrucciones micrófono en mano. El obligatorio casco de seguridad consigue arrancar la primera carcajada a los colegiales: rojo para los pequeños de 5º y 6º de primaria y blanco para los monitores y los guías. Los escolares son preguntados por el motivo del cierre del templo, y muchos contestan al unísono que "una piedra muy grande se cayó del techo". Han hecho los deberes, antes de venir de visita han tenido que leerse El Sueño de Falco, un pequeño libro ilustrado con dibujos para explicar los pormenores del cierre del Salvador.

Por el interior de la iglesia discurre el camino de madera que atraviesan los jóvenes para que Carlos, guía del templo, les explique el peculiar sistema de limpieza que se emplea en columnas, arcos y techos: "Se pegan tiras de látex y se dejan un día entero, y luego se despegan como si fuera una mujer haciéndose la cera, y la suciedad se queda en las tiras", explica el guía, mientras señala dos columnas –una tratada y otra no– para que los niños vean el resultado de la mañosa exfoliación.

A tres metros de profundidad bajo el nivel del suelo empieza a oler a humedad. "Los acuíferos se producen porque el agua entraba por el techo", cuenta Carlos. Las criptas y los restos de edificaciones tardorromanas muestran la cara tenebrosa de la visita, y las primeras historias sobre el hallazgo de 900 niños menores de dos años ponen los pelos de punta a más de un chiquillo, con el consiguiente grito de estremecimiento.

Fin de la visita a las obras. Amigo Vallejo espera a los niños en el Patio de los Naranjos, y los pequeños no dudan un instante a la hora de retratarse con el purpurado. "Qué alto eres", le dicen asombrados, mientras gritan "patata" delante de una multitud de fotógrafos que inmortalizan la ocasión en presencia de Juan Garrido y del abogado Joaquín Moeckel.

"Los niños están aquí muy agusto", comentaba Amigo Vallejo, a la vez que aseguraba que "esta es la mejor actividad que se le puede dar a las piedras, y además tengo preparada la silla eléctrica por si no se terminan las obras el 4 de marzo de 2008", bromeó. En el turno de preguntas establecido por el prelado los colegiales dieron rienda suelta a su imaginación: "¿Eres cura?"; "¿eso es de oro?" –refiriéndose a la cruz pectoral que lleva colgada el cardenal–; o "¿tú duermes aquí?", a lo que el purpurado respondió que él dormía "muy cerca de la iglesia, en el Palacio Arzobispal".

Pero una de las intervenciones silenció las carcajadas producidas por las inocentes preguntas de los niños. Una de las alumnas cogió el micrófono con convicción y le espetó al cardenal: "¿Cuándo vas a venir a las Tres Mil Viviendas, que hace mucha falta?". Amigo Vallejo cambió el semblante y respondió a la sincera encuestadora: "He ido muchas veces y seguiré yendo, porque tengo allí muchos amigos". "Alguna vez al año visito las cárceles de Sevilla, pero siempre pongo la misma condición, que luego me devuelvan la visita, y el martes vinieron a verme un grupo de reclusos, entre los que había gente del Polígono Sur, y estuvimos tomando un café todos juntos", comentó.

Terminado el turno de preguntas de los escolares el cardenal quiso pronunciarse al respecto de la reciente elección del pregonero de la Semana Santa del próximo año, el sacerdote Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, añadiendo que "le felicité en cuanto supe la noticia, porque todo el mundo sabe lo que representa algo como esto". El prelado quiso dejar claro que "el pregón es independiente de la condición de sacerdote, abogado o médico, no tiene nada que ver".

Por su parte, Juan Garrido quiso finalizar el acto diciendo que "esto es un homenaje a todos nuestros patrocinadores, que nos han ayudado siempre, todos tenemos que estar con el Salvador".










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