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Opinión. ¿Hermandades? El Diputado de Cruces.


Me gustaría reflexionar sobre dos declaraciones de altos cargos cofrades, realizadas en las últimas semanas y que creo tienen mucho que ver entre sí. 

Por un lado, me han sorprendido desagradablemente las declaraciones del hermano mayor de la Macarena al ser preguntado por la posibilidad de que su hermandad cambiara su itinerario de vuelta pasando por la Alfalfa. Esta es una de las opciones que se están estudiando y que, parece, podría descongestionar algo la Madrugá, sin duda una jornada con muchos problemas y donde ya hay hermandades que llevan bastantes años sacrificándose. “Que ni me lo insinúen siquiera porque no”. Ya el tono me parece inapropiado para un hermano mayor, pero es que la explicación me resulta desalentadora: tenemos que pasar por la Anunciación, pues nos acogieron varios años, por la Encarnación y por las Hermanas de la Cruz (esto último puede hacerse también viniendo desde la Alfalfa). Hombre, si lo de la Anunciación es tan importante para la hermandad (lo que me parece muy bien y comparto plenamente), se podría organizar una Eucaristía anual en dicho templo con asistencia corporativa (por ejemplo) para conmemorar aquellos años y lo de la Encarnación…, pues bueno.

Miren, estas palabras me han recordado algo que sucedió hace no muchos años. Cuando la Hermandad de la Resurrección empezó a reivindicar un cambio de su lugar en la nómina (algo que, mientras siga teniendo reglas de hermandad de penitencia, claro, no es en absoluto descabellado), su anterior hermano mayor (al que, posiblemente fruto de la decepción, en más de una ocasión le perdieron las formas) hizo, al respecto de los posibles horarios e itinerarios en la tarde del Sábado Santo, unas declaraciones muy desafortunadas: “Es que nosotros tenemos nuestros compromisos”. En aquella ocasión, el mundo cofrade se le vino encima. “¿Este señor no sabe que las cofradías salimos a hacer estación de penitencia en la Catedral y no a cumplir con compromisos?” Y ahora, ¿qué pasa? ¿Por qué estamos tan callados? Y es que aquí, parafraseando a Orwell, todos somos iguales, pero hay algunos más iguales que otros.

El otro tema que quería comentar tiene que ver con la carta que el hermano mayor de la Misión leyó ante sus colegas y que, no sé por qué, es ahora cuando ha salido a luz. Me parece una carta durísima, digna de ser leída con calma y reflexivamente y que yo suscribiría punto por punto salvo la pregunta: “¿Habremos de hacer Estación de Penitencia literal a la Catedral sin pasar por la Carrera Oficial?” Parece que lo ofrece como solución desesperada, cuando sigo sin ver qué beneficios aportaría a la hermandad, especialmente para sus nazarenos, viniendo de donde viene y ante las puertas catedralicias, dar el enorme rodeo necesario para llegar a la Campana, salvo que se busque precisamente eso, la Campana y todo, dineros incluidos, lo que conlleva. Insisto, para hacer estación de penitencia, que es para lo que salimos, no es necesaria la Campana, la Catedral debiera ser nuestro principal objetivo.

Sin embargo, lo que más me ha sorprendido, también desagradablemente, es la respuesta del presidente del Consejo General que, cuando habla, me parece que lo hiciera siempre desde un ambón, una cátedra o el atril del Congreso de los Diputados, nada de cercanía, todo lejanía y distancia. “No se contempla para nada esa opción”, total rotundidad. O, “los tiempos de Dios son unos y los de los hombres son otros”. ¡Ahí queda eso!

Y yo me pregunto una vez más: ¿qué significa para nosotros, los cofrades, el concepto de hermandad en la Iglesia Católica? ¿Sólo son hermanos míos los de mi hermandad? ¿Primero mis intereses y mi comodidad y los demás, si se tienen que apretar, que se aprieten? ¿Lo que es bueno para mí y los míos (y me refiero a la estación de penitencia en la Catedral) no lo es tanto para otros, especialmente si me causa algo de incomodidad o me reduce beneficios? ¿No tengo por qué contestar al que se dirige a mí? En resumen, ¿qué valores cristianos espero que se reflejen (si espero alguno, claro) en mis comportamientos y mis palabras?

Si de cofrades de indudable categoría se escuchan cosas como las anteriores, ¿qué podemos esperar de gente con menos formación?

diputadocruces@yahoo.es

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