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Hoy hace 50 años que Guadalupe salió, por primera vez, bajo palio. Luís Chamorro García


El último día del mes de marzo de 1969 fue uno de esos días que forman parte de la historia de nuestra Cofradía de las Aguas. Hay constancia de que el Jueves Santo de 1778 la Virgen del Mayor Dolor (obra atribuida a José Montes de Oca que pereció en el incendio de 1942) procesionó, bajo palio, por las calles de Triana haciendo Estación de Penitencia a la Parroquia de Señá Santa Ana. Fueron necesarios 191 años para que la muy humilde Hermandad de las Aguas hiciera procesionar otro palio, en esta ocasión, con una dolorosa de rasgos juveniles que había sido bendecida 2 años antes y que, desde la Parroquia de San Bartolomé en la antigua judería de Sevilla, trasladaba a sus Titulares a la Catedral en su anual Estación de Penitencia de los Lunes Santo.

No fue nada fácil finalizar un empeño que perseguía el famoso cofrade de las Aguas Ramón Gil Trujillo (apodado el “Bizco de Triana” y de la que fue Mayordomo Perpetuo durante más de 50 años llegando a reconocerse a la Cofradía como “Las Aguas de Ramón”). Todo se vio truncado por el incendio de 1942. Hubo que rehacer una Cofradía por completo y nunca se planteó desmontar el paso de misterio (así había ocurrido en numerosas cofradías como Cristo de Burgos, Calvario, Buen Fin y Trinidad donde a la Virgen la retiraron del misterio para ponerla bajo palio). Ramón y su hijo, que continuó la labor de su padre también ocupando puestos de responsabilidad en la Cofradía, fallecieron en 1948 y 1964. Hizo falta de la presencia de un cofrade de muchos quilates para darle la vuelta como a un calcetín a la austera, seria y sobria Cofradía Trianera que pasó a la Iglesia de Santiago con el mismo corte y formato que en Triana (fue conocida como el Silencio de Triana) y que buscó en San Bartolomé el amparo de una feligresía y un barrio que la refrescara.

En 1966 es nombrado Hermano Mayor un inquieto abogado destinado a llevar a esta humilde corporación a las más altas cotas del protagonismo cofrade sevillano. Juan Delgado Alba fue el adelantado que la transportó a la modernidad y la catapultó a convertirla en una de las más incipientes y prósperas de cuantas cofradías procesionaban en aquellos años.

Junto con él, entran una serie de hermanos que permiten oxigenar a la fatigada Cofradía y poner las bases de lo que sería una joven junta de gobierno desde la que transformaría a la Corporación del Lunes Santo sevillano: José Joaquín Serrano Magro (posteriormente Hermano Mayor y Mayordomo Honorario de Las Aguas), Efigenio Ladrón de Guevara Bustamante, Francisco Mesa García (posteriormente Hermano Mayor de Las Aguas), Luis Rodríguez-Caso Dosal (posteriormente Hermano Mayor de la Quinta Angustia y Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla), Joaquín Antonio Delgado-Roig Pazos (posteriormente Hermano Mayor del Silencio) y Ernesto Barragán Benzal, son esos fieles escuderos del pensante y arrojado Juan, que construyen los cimientos de una nueva Cofradía.

En el verano de 1966 se adquiere, al joven imaginero Luis Álvarez Duarte, una dolorosa que en Noviembre de ese año es llamada, por acuerdo de Cabildo General, María Santísima de Guadalupe. Se bendice el 19 de Febrero de 1967 y el 31 de marzo de 1969 procesiona por primera vez, bajo palio, por las calles de Sevilla realizando Estación de Penitencia y haciendo realidad el sueño de aquel niño que la soñó con 16 años y el de aquella Hermandad que conseguía transformarse en una Cofradía con un fuerte tirón devocional.

La escueta cofradía de 40 nazarenos, de un solo paso en caoba, con faroles y en silencio pasa a convertirse en una cofradía de barrio con casi 300 nazarenos y dos pasos. El de Cristo con paños dorados, candelabros de guardabrisa, también, dorados y con el Acompañamiento Musical de la Guardia Civil de Eritaña y el de palio con una Virgen juvenil de gran belleza, con un palio con bordados (de recortes), acompañada por la Banda de Música de Sanlúcar la Mayor. Las cuadrillas de costaleros dirigidas por el capataz Rafael Ariza Sánchez.

En el periodo de transición hasta la adquisición del paso de palio, el paso del Cristo de las Aguas fue acompañado por la Banda de Música de la Oliva de Salteras y la Banda de Música del Maestro Tejera.

Las circunstancias que rodearon aquel Lunes Santo 31 de Marzo de 1969 serían impensables en la actualidad, sin embargo, el empeño y el esfuerzo de aquellos cofrades tuvo su fruto y hoy nos honramos de ello.

El palio de color azul con diseño de Francisco Santos Infante (Prioste que fue de la Hermandad del Museo) y realizado por Antonio Rincón Galicia siguiendo la técnica del bordado de aplicación, popularmente conocido como bordado de recortes (sólo estuvo trabajada la delantera y la trasera, las bambalinas laterales eran lisas). La saya era una blanca, que poseía la Hermandad y que pertenecía al ajuar de la Virgen del Mayor Dolor y que, con la misma técnica de bordado de aplicación, había realizado Antonio Rincón Galicia. El manto se compró en unos grandes almacenes de la ciudad. El vestidor de la Virgen de Guadalupe desde su bendición y hasta los primeros años del siglo XXI, además del autor de casi todo el repertorio fotográfico de la Hermandad en aquellos años fue Antonio Fernand.

Los varales y la peana fueron realizados por Jesús Domínguez. Los varales no estaban terminados porque faltaban muchos basamentos. Con la peana sucedió algo parecido y para tapar las partes en madera se utilizó un recurrente papel de aluminio casero además de abundante exorno floral compuesto de claveles y gladiolos blancos y que fue encargado a la Floristería Mouguet.

La corona con la que la Virgen salió los primeros años es la actual de diario (la priostía de nuestra hermandad la ha utilizado para la Virgen del Mayor Dolor durante este último Besamanos), obra de Jesús Domínguez y fruto de un significado y curioso intercambio. El autor de nuestra Virgen de Guadalupe, Luis Álvarez Duarte realizó, encargado por dicho orfebre, el modelo de los seises que van en los candelabros de cola del paso de María Santísima de las Aguas de la Hermandad del Museo. A cambio de ese trabajo nuestro hermano Luis pidió que le hiciera una corona que posteriormente donó a su Virgen.

Los respiraderos que eran de malla fueron una cesión de la Hermandad de Pasión. En el centro del frontal se cosió un escudo de la Hermandad bordado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda de nuestra época en San Jacinto. Los candelabros de cola eran de la Hermandad del Cerro del Águila (circunstancia curiosa se dio el 28 de Septiembre de 1980 con motivo de los 25 años de la bendición de la Virgen de los Dolores, Las Aguas le cedió su palio para que procesionara hasta la Catedral, la meteorología lo impidió y acabó haciéndolo por su barrio del Cerro del Águila). Las jarras del paso pertenecían a la Hermandad de Rocío de Sevilla (cada año, desde 1987, recibimos a esta querida Hermandad cuando regresa de la Aldea Almonteña). La candelería fue fruto de una cesión de la querida y vecina, de día, Hermandad del Museo. La Virgen de las Aguas estrenaba, aquel año, una nueva, y la antigua fue la que utilizamos hasta que pudimos adquirir una propia.

Ernesto Barragán Benzal y Manuel Serrano Torre fueron los priostes de aquella “proeza” en la que se las tuvieron que apañar de muy diversas maneras, echando bastantes sudores, para poder montar aquel primer paso de palio.

La finalización del palio en aquellos años fue de la siguiente manera:

-        En 1970 se estrenan los respiraderos que diseña Vicente Martín Cartaya y son realizados por Villarreal.

-        En 1970 se termina completamente la peana obra de Jesús Domínguez.

-        En 1972 se estrenan las jarras realizadas, también, por Villarreal.

-        En 1973 se termina la candelería obra de Villarreal aunque algunas piezas, al principio, fueron obra de Jesús Domínguez.

-        En 1977 se realiza una corona de plata dorada y unos candelabros de cola obra de Villarreal.

Un acontecimiento singular sucedió el Lunes Santo de 1971. Cuando se fue a sacar el manto de salida y prepararlo para el montaje, se observó muy deteriorado y con poca presencia para la procesión. Por casualidad, la querida Cofradía de la Luz y Agua de Cádiz no realizaba la Estación de Penitencia ese año debido a la situación ruinosa de su sede canónica (Parroquia de San Antonio). Se realizaron los trámites para la cesión del manto bordado por los Talleres del Colegio San Martín de Cádiz con diseño de Juan Pérez Calvo y que luce cada Miércoles Santo la Virgen de la Luz. Esta fue la única ocasión en que nuestra Virgen de Guadalupe ha procesionado con un manto bordado.

En 1972 el reconocido pintor, hermano del Museo y profesor de la Facultad de Bellas Artes Juan Antonio Huguet Pretel realizó una gloria para el palio de la Virgen de Guadalupe que sólo procesionó ese año. En ella representó a la Virgen de Guadalupe Mexicana. El autor utilizó la técnica del autorretrato para dibujar al Indio Juan Diego orante, arrodillado ante la Virgen.

Este palio, por tanto, ha servido para que procesionen por primera vez María Santísima de Guadalupe y Nuestra Señora de los Dolores del Cerro del Águila.

La figura de Juan Delgado Alba es la del conseguidor de la proeza aquí descrita y a él le debemos la Cofradía que hoy conocemos. El 19 de Febrero de 1967 se le concede la Medalla de Oro de la Hermandad. Hoy es justo recordarlo y agradecerlo. Felicidades hermanos.

Fotos: Antonio Bescansa.










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